Liniers recupera Buenos Aires
Un gran condicionante que tuvo Santiago de
Liniers desde su salida de Montevideo hasta Las Conchas y Buenos Aires fue la
sudestada. El temporal retardó los movimientos por tierra y por agua, tanto de
las tropas españolas como de las británicas.
A Beresford le
impidió salir de la ciudad hacia al
norte, para atacar al enemigo antes de que llegara a Buenos Aires.
Una vez en Miserere,
Liniers envió a su edecán, Hilarión de la Quintana, a intimar a Beresford su
rendición. Este contestó que defendería su puesto tanto “como dictase su
prudencia”.
Ciertos hechos
demostraban que Beresford, antes de empezar el combate, daba la reconquista
como un hecho inevitable en caso de que no llegasen refuerzos.
Luego de posicionar y
artillar su tropa, Liniers se preparó para la contienda final.
Durante todo el 11 de
agosto, hubo escaramuzas.
El plan de Liniers era
rodear la plaza. De a poco la infantería fue desalojando a los ingleses del
Cabildo y la Catedral y había tiradores en las iglesias de San Francisco y San
Ignacio. No solo los soldados pelearon contra los invasores, los vecinos contribuyeron
sustancialmente.
Vencidas las
resistencias, la gente invadió la plaza hasta el fuerte gritando “A cuchillo” y
exigiendo que se izara la bandera española.
Beresford accedió,
pero dijo que no había una bandera española en el fuerte, sin embargo, un
marinero gritó que traía una, e instantes después fue izada entre vivas.
Con pocas palabras los
jefes de ambos bandos acordaron que se haría una entrega del fuerte. Las tropas
británicas saldrían con honores de
guerra para la entrega de sus armas en el Cabildo. El 12 de agosto de 1806
Buenos Aires fue recuperada.

Comentarios
Publicar un comentario