Martín José Goyechea

El 4 de agosto es nuestro aniversario: “El día de Tigre”. Como muchos ya sabrán, la efeméride se debe al desembarco de Santiago Liniers en el Pago de las Conchas durante la invasión de 1806 en lo que hoy llamamos “Tigre”. Hoy voy a hablarles de una persona para muchos desconocida, que hizo su aporte durante las invasiones inglesas de 1806 y 1807 y fue un gran amigo y compadre de Liniers. Su nombre era Martín José Goyechea.

La historia de Goyechea comienza en el País Vasco, más  precisamente en Tolosa, Villa Guipuzcoa. 


Sus padres, Juan Antonio Goyechea y María Antonia Eyzaguirre llegarán a las Américas para instalarse en Montevideo, con la intención de iniciar allí su negocio maderero, mueblería y carpintería.  Traen consigo a sus dos hijos: el primogénito Martín José Goyechea y José Martín Goyechea. (1)

Debemos tener en cuenta que, a fines del S.XVIII, el Puerto de las Conchas se encontraba en su apogeo comercial, con una gran afluencia de buques.  Para darnos una idea de su importancia, basta citar que, en 1790, funcionaban 9  aserraderos que proveían de madera para la construcción de navíos a un astillero local como también se le proveía madera a la ciudad de Buenos Aires. (2)








Al poco tiempo de su llegada a las Conchas, Goyechea compra un terreno a Pascual Nobas, una parcela que tenía unas 17 varas de frente por 117 de fondo y allí, como figura en los registros de la Iglesia Inmaculada Concepción “Con mucho afán Goyechea construyó su casa”. (3)

Más tarde, en 1804, Goyechea contrae matrimonio en la iglesia matriz de Montevideo con María Concepción Arizmendi, cuya hermana, María del Carmen, algunos años más tarde, se casará con el hermano menor de los Goyechea, José Martin. (4)



La geografía del Pago de Las Conchas, por aquellos momentos, era muy diferente de la que habitamos hoy: los constantes temporales y sudestadas le dieron forma al actual Tigre. 





En 1805 un gran temporal destruyó prácticamente todo el poblado dando lugar así a la migración de los concheros por orden del virrey Sobremonte a la Punta Gorda de San Fernando de la Buena Vista, este hecho marcará la fundación de San Fernando. Pero Goyechea se aferró a su tierra e intentó seguir expandiendo sus posesiones.



Con el tiempo se vuelve un comerciante respetable que, además, tenía amistad con algunas personalidades que hoy conocemos: Sobremonte, Álzaga y nuestro héroe de la reconquista, Santiago Liniers. Ese mismo año del temporal la amistad de Liniers y Goyechea se fortalecerá aún más, debido a un hecho trágico.

Liniers que, por aquel entonces era gobernador de las Misiones Guaraníes, se encontraba de regreso a Buenos Aires. Debió hacer una parada en  el paraje de la Cruz Colorada, sobre el Paraná y allí fallece, al dar a luz, su esposa, María Martina Sarratea, un 27 de abril. Liniers llevará consigo el cuerpo de su esposa fallecida continuando viaje hasta la Casa de Goyechea quien lo acompañará en su dolor brindándole su apoyo para llevar a cabo los funerales. Dos días después, Goyechea  y su esposa apadrinarán a la hija recién nacida de Liniers, María de los Dolores de la Cruz Concepción. Ese mismo día fallece, debido a una enfermedad, otra de las hijas de Liniers, Francisca de Paula. Estos acontecimientos son siempre los que unen a las personas y en este caso sirvieron para fortalecer el lazo entre Goyechea y Liniers.


Con el tiempo, los negocios de Goyechea prosperaban. Fue propietario de algunos barcos y comerciaba maderas con el Paraguay. Cuando llegó la invasión de 1806, que despertará el patriotismo de los hermanos Goyechea, Martín mostrará su empeño en esta empresa formando el cuerpo de Voluntarios de Las Conchas el cual estaba integrado por su hermano José y unos 65 vecinos del pago. Además recibió y dio hospedaje al ejército que reunió Liniers en Montevideo con el motivo de reconquistar Buenos Aires.

Aquel eterno 4 de agosto, las tropas de Liniers desembarcaron en Las Conchas, pasaron la noche en el almacén de Goyechea, para partir al día siguiente y lograr la hazaña de la reconquista.  Al año siguiente Goyechea también tomará parte en la defensa de Buenos Aires durante la invasión de 1807.

Una anécdota interesante cuenta que, durante las invasiones, a su paso por el Uruguay, los ingleses libraron un combate con vecinos y soldados, en un paraje donde se encontraba la chacra de don Vicente Arizmendi (padre de Concepción Arizmendi) quien fue herido y cuyo hogar fue saqueado por el ejército británico. (5)

Más tarde, cuando los británicos toman Buenos Aires, un soldado inglés llegó hasta Las Conchas buscando comerciar con el botín robado. Con asombro, Concepción Arizmendi  identificó, entre los objetos ofrecidos, una talla en madera de la Virgen que había pertenecido a sus padres en su casa del Uruguay. De manera que Doña Concepción compró la virgencita, recuperándola para su familia. Así la Virgen había viajado de casa de sus padres a la casa de la hija. (6)

Pasadas  las invasiones en 1807,  Goyechea compra un terreno contiguo al suyo de dimensiones muy similares al que ya posee, a la señora Martina Palacios y, en 1808, adquiere de Carlos Belgrano (hermano del General Belgrano) una parcela de unas 25 varas de frente por 100 de fondo. Finalmente, en 1809, compra a María Josefa de la Rosa otro terreno, con una vivienda, frente al río de Las Conchas, y esta finca será la que se convertirá con los años en el actual Museo de la Reconquista.

Ese mismo año Goyechea será nombrado Alcalde de la Santa Hermandad, un título que, durante la colonia, constituía la más alta jerarquía orgánica en los pueblos colonizados por España tanto en las Américas como en las Indias; el Alcalde tenía el poder de juzgar y la obligación de mantener el orden en lo criminal, a este cargo no podían acceder los clérigos y lo nombraba el Cabildo con el consentimiento del pueblo.

Cuando llega la revolución de 1810, la mayoría de los pobladores aceptan al nuevo gobierno patrio. Sin embargo, los españoles rebeldes serían reprimidos y exiliados al interior del país. Entre esos españoles levantistas se encontraba Goyechea,  que recibiría una multa de      $ 500 y sería enviado a la fuerza a San Luis. Algunos años después, en Asunción, es apresado por el dictador Gaspar Rodríguez Francia y muere en prisión en 1823. (7)


1.        Lilia Zenequelli (“Tigre su historia”)

2.        Enrique Udaondo (“Reseña histórica del Pago de las Conchas”)

3.        Registros Históricos de la Inmaculada Concepción

4.        Lilia Zenequelli (“Tigre su historia”) 

5         Roberto Elisalde “Liniers íntimo”

6         Lilia Zenequelli (Tigre su historia) 

7         Roberto Elisalde “Liniers íntimo”.

Con ilustraciones de Federico Castillo






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