El mural de Siqueiros
Es más que un mural porque ya es una leyenda.
Ejercicio plástico, la obra realizada en 1933 por David Alfaro Siqueiros en Los Granado, la propiedad de Natalio Botana en la localidad de Don Torcuato, es ante todo uno de los trabajos más representativos del arte latinoamericano.
El muralista mexicano se había refugiado en nuestro país y el diario Crítica, perteneciente también a Botana, fue el que dio la cobertura más amplia de su actividad, publicando incluso una síntesis de los principios fundamentales del muralismo latinoamericano.
El dueño de casa le propuso a Siqueiros que pintara un mural en el sótano de su casona. El sótano en cuestión tenía 200 metros cuadrados y un techo abovedado. Siqueiros convocó a Berni, Castagnino, Spilimbergo y al uruguayo Lázaro y se lanzó a cubrirlo de desnudos femeninos, inspirándose en la figura de Blanca Luz Brum, su esposa.
Ésta obra, única en su tipo constituye una verdadera revolución artística y técnica, por los materiales seleccionados: pinturas sintéticas, que volvieron prácticamente indeleble al mural, y por las intenciones del grupo de pintores, el llamado Equipo Poligráfico, quienes expresaron claros objetivos de experimentación pictórica y temática, por lo que le dieron el título de Ejercicio Plástico.
En su espacio, el movimiento transporta a un mundo subacuático donde la relación de contemplación se encuentra invertida y el propio espectador es observado por las figuras humanas, peces, corales y plantas que lo rodean.
Luego de muchas peripecias, en noviembre de 2003, se declaró de interés histórico-artístico nacional, fue recuperado por el Gobierno Nacional, restaurado y colocado en el Museo del Bicentenario para su exhibición y disfrute.
Ejercicio plástico, la obra realizada en 1933 por David Alfaro Siqueiros en Los Granado, la propiedad de Natalio Botana en la localidad de Don Torcuato, es ante todo uno de los trabajos más representativos del arte latinoamericano.
El muralista mexicano se había refugiado en nuestro país y el diario Crítica, perteneciente también a Botana, fue el que dio la cobertura más amplia de su actividad, publicando incluso una síntesis de los principios fundamentales del muralismo latinoamericano.
El dueño de casa le propuso a Siqueiros que pintara un mural en el sótano de su casona. El sótano en cuestión tenía 200 metros cuadrados y un techo abovedado. Siqueiros convocó a Berni, Castagnino, Spilimbergo y al uruguayo Lázaro y se lanzó a cubrirlo de desnudos femeninos, inspirándose en la figura de Blanca Luz Brum, su esposa.
Ésta obra, única en su tipo constituye una verdadera revolución artística y técnica, por los materiales seleccionados: pinturas sintéticas, que volvieron prácticamente indeleble al mural, y por las intenciones del grupo de pintores, el llamado Equipo Poligráfico, quienes expresaron claros objetivos de experimentación pictórica y temática, por lo que le dieron el título de Ejercicio Plástico.
En su espacio, el movimiento transporta a un mundo subacuático donde la relación de contemplación se encuentra invertida y el propio espectador es observado por las figuras humanas, peces, corales y plantas que lo rodean.
Luego de muchas peripecias, en noviembre de 2003, se declaró de interés histórico-artístico nacional, fue recuperado por el Gobierno Nacional, restaurado y colocado en el Museo del Bicentenario para su exhibición y disfrute.

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